Somos hijos, somos padres, somos abuelos. Pero, principalmente, somos trabajadores. Somos operarios.
Conocemos lo que significa cumplir horarios rotativos, trabajar fines de semana, perderse momentos con la familia y levantarse cada día, incluso cuando no hay ganas, para llevar el sustento a casa. Sabemos lo que es estar del otro lado.
Hoy conformamos un equipo integrado por abogados, operarios, químicos y emprendedores, unidos por un mismo objetivo: construir una relación más justa y equilibrada entre el empleador y el trabajador.
No estamos en contra de las empresas. Al contrario, queremos que crezcan, porque de ellas dependen miles de puestos de trabajo. Pero también creemos que el crecimiento debe ir acompañado del respeto por quienes hacen posible ese trabajo todos los días.
No pedimos privilegios. Pedimos derechos. Exigimos la misma lealtad que cada trabajador demuestra al cumplir un horario, al asumir sus responsabilidades y al dar lo mejor de sí. Queremos que los salarios se paguen en tiempo y forma, ni más ni menos. Queremos salud para nuestros hijos, tranquilidad para nuestras familias y un futuro mejor para quienes vienen detrás.
Del lado del sindicato, asumimos el compromiso de brindar el apoyo que muchos de nosotros no tuvimos cuando éramos empleados. Ese acompañamiento que faltó mientras estudiábamos, trabajábamos y tratábamos de salir adelante.
Creemos en un sindicato cercano, presente y comprometido. Un sindicato que no existe para enfrentarse con nadie, sino para equilibrar la relación entre quien genera trabajo y quien, con su esfuerzo diario, hace posible el crecimiento de cada empresa.
Porque antes que dirigentes, fuimos y seguimos siendo trabajadores. Y nunca vamos a olvidarnos de dónde venimos.
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